“Creo que la televisión es muy educativa: cuando
alguien la enciende me voy a leer un libro”
Groucho Marx
alguien la enciende me voy a leer un libro”
Groucho Marx
¿Nuestro México lindo y querido vive una época ilustrada? En este mes patrio, donde todos se enorgullecen de ser mexicanos y parecen olvidar la pobreza y la desigualdad social, valdría la pena reflexionar aunque sea tantito si México es un país ilustrado o de ilustración. Pienso yo que estamos un poco lejos se serlo y a continuación explicaré porque.
¿Qué es la Ilustración?
A finales del siglo XVII se dio en Europa un movimiento intelectual, el cual fue un acicate de la Revolución francesa. Apeló al progreso, alcanzado mediante la educación, asimismo que rechazaba la superstición y la religiosidad tradicional.
Según Kant, la Ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad entendida como la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Definición que nos expresa la tentativa de romper con las tutelas de una clase dominante sobre otra oprimida y a la vez del poder individual de todos nosotros de superarnos intelectualmente sin la ayuda de los demás.
Los filósofos ilustrados pretendían llevar el conocimiento a todo el pueblo con la Enciclopedia, en donde quisieron verter todo el saber humano. Mas éstos ignoraban las condiciones económicas y sociales que según Aristóteles eran necesarias para encontrar la razón. No todos tenían los recursos para hacerse de una Enciclopedia ni para ir a una biblioteca.
Los clavos del ataúd
Sin embargo, en México, o mejor dicho, en los Estado Unidos Mexicanos, existen muchos factores que no quieren que nos liberemos con ayuda de la educación. Esto por los intereses de la clase en el poder, los cuales no son precisamente de nacionalidad mexicana. No creo que el hombre más rico del mundo quiera echarnos la mano poniendo en riesgo su fortuna si se modifica el orden establecido.
Personas como Azcárraga o Salinas Pliego no son los únicos que temen nuestra liberación en base a la educación, puesto que ésta es la principal arma que tenemos para romper las injustas estructuras sociales. Empero, el motivo de este artículo no es señalar culpables, más bien pretendo mostrar casos, en específico tres, donde se pueda comprobar que México está siendo empujado a la ignorancia en vez de a la Ilustración.
a) El duopolio televisivo es el principal enemigo de una pretendida ilustración mexicana. Nos bombardean con patéticas telenovelas que enarbolan a la cultura católica y reality shows pésimos, que en sí son una burla al intelecto. ¿Una sociedad basura tiene una televisión basura? El que programas como el chavo del ocho todavía sea transmitido puede contestar fácilmente la pregunta pero el panorama es muy engañoso. Puesto que esta degradante televisión sólo es la última pieza de un efecto domino que viene desde siglos atrás.
b) Un fruto de la televisión, que también nos demuestra la situación del país, es el fenómeno del futbol. Éste podría ser considerado el opio del pueblo. Crea enemistades entre los propios mexicanos y nos distrae de las cuestiones medulares que se relacionan con el futuro de México. Importa más un clásico América-Chivas que leer sobre una Ley Televisa que es un impulso a los monopolios o sobre una Reforma Fiscal que nos sumirá aún más en la pobreza. Tal vez interrumpimos un poco el futbol a veces para ver los trancazos que se dan los diputados en el Informe, y ese será nuestro acercamiento a la política.
c) La prohibición del uso del condón o del aborto por parte de la Iglesia católica mexicana son medidas que limitan el actuar de los individuos, se nos priva del derecho de decidir por nosotros mismos. Este tipo de tutela fue reprobada por la Ilustración hace más de dos siglos y aún seguimos en las mismas. La sobrepoblación influye considerablemente en el problema del desempleo, lo que al final de cuentas nos lleva a la pobreza y a la delincuencia, problemáticas que deberían importar a una institución tan “humanista” como la Iglesia católica.
El martilleo magisterial
Dije que no iba a decir culpables, pero es imposible no señalar a la mejor titiritera del país. La “maestra” Elba Esther Gordillo no es la única causante de este trágico panorama iletrado disfuncional para los millones de mexicanos, no obstante en su figura se conjugan todas las prácticas arteras que han llevado a cabo los políticos de nuestro país desde antes de que hubiera partidos políticos. Carlos Jonguitud, antiguo líder del SNTE, también tenía sus mañas, pero a partir del 89 cuando Salinas de Gortari ayudó a Gordillo a tumbarlo, ésta pareció potenciar dichos defectos ancestrales.
Inmediatamente podremos ubicar al SNTE o a la SEP -por haber permitido tan grande violación por parte de la Gordillo y sus predecesores- como culpables del rezago en la educación de México. No digo que sean los únicos, pero son los más visibles. Hasta que no tengamos maestros que enseñen a los alumnos a pensar por sí mismos, en vez de preocuparse por aumentos o por posicionarse bien dentro del sindicato para de ahí dar el brinco a la política, no se puede imaginar un crecimiento intelectual y, por ende, económico del país.
El porvenir
Los ciudadanos no somos completamente culpables de tener esa televisión, ese sistema educativo, ni este conservadurismo primitivo. Así como las principales decisiones económicas se realizan desde el Banco Mundial y desde el Fondo Monetario Internacional, en vez de que sean tomadas por las personas comunes y corrientes, los mexicanos podemos hacer muy poco por cambiar esta desalentadora realidad. Pero dentro de ese poco se esconden miles de posibilidades. Si un programa en la tele es malo, apaga la tele y ponte a leer, como bien lo decía Groucho Marx; si en la Iglesia te dicen que hagas una cosa, cuestiona esa acción; si en la escuela no te enseñan nada, ve a la biblioteca a aprender. Si no tienes posibilidades de hacer algo, créalas.
Los ciudadanos no somos completamente culpables de tener esa televisión, ese sistema educativo, ni este conservadurismo primitivo. Así como las principales decisiones económicas se realizan desde el Banco Mundial y desde el Fondo Monetario Internacional, en vez de que sean tomadas por las personas comunes y corrientes, los mexicanos podemos hacer muy poco por cambiar esta desalentadora realidad. Pero dentro de ese poco se esconden miles de posibilidades. Si un programa en la tele es malo, apaga la tele y ponte a leer, como bien lo decía Groucho Marx; si en la Iglesia te dicen que hagas una cosa, cuestiona esa acción; si en la escuela no te enseñan nada, ve a la biblioteca a aprender. Si no tienes posibilidades de hacer algo, créalas.
Este ejercicio de pensar una ilustración mexicana, me recuerda las palabras de Kant: “Si ahora nos preguntamos: ¿es que vivimos en una época ilustrada? La respuesta será: no, pero sí en una época ilustración.” México es un país que le ha dado la espalda al progreso por culpa de los gobernantes, originando así una sociedad anacrónica con los tiempos de la globalización. Falta mucho para que seamos plenamente conscientes de nuestra situación y la afrontemos con la razón. Hasta que eso pase seguiremos ondeando banderas tricolores hechas en China o en Estados Unidos cada 16 de septiembre.